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Capital de una empresa: ¿Cuál es su importancia?

No es cliché decir que el dinero mueve al mundo, es la realidad. En el momento que deseas adquirir cualquier cosa, lo necesitas; sobre todo si se trata de iniciar con una empresa. Un negocio siempre debe contar con un capital que le permita su inicio; es decir, cierta liquidez para poder llevar a cabo los procedimientos mercantiles y los diversos ajustes que sean requeridos. Por tal razón, antes de iniciar con tu propio emprendimiento, debes conocer aspectos importantes que marcan la diferencia.

¿Qué es un capital?

La definición de capital puede estar ligada a muchos otros términos, debido a que se puede relacionar con activos financieros, fondos obtenidos o cuentas bancarias a nombre de una empresa. Sin embargo, su significado es muy simple. Se trata de todos los recursos, independientemente si son monetarios o en bienes, que posee una compañía para comenzar a valorarse en el momento que empieza la venta de sus productos o servicios.

En otras palabras, es considerado el medio por el cual una empresa va a poder elaborar lo que desea ofrecer para recuperar su inversión. Si entendemos éstas definiciones acerca del capital, se puede captar fácilmente la idea de un círculo: el emprendedor comienza con la inversión de su dinero para crear lo que va a vender, lo coloca en el mercado y, finalmente, obtiene ganancias que son el resultado esperado.

De este modo, se puede comprender que el capital es utilizado para obtener más valor por medio de intereses. Claramente, no solamente se invierte en la actividad que se va a entregar al consumidor, sino que se hallan otros instrumentos que logran la existencia de ese producto. Por tal razón, el capital posee varias características, las cuales van de la mano para generar una consecuencia final.

Características

  • Según el propietario:
    • En caso de ser propiedad de algún ente gubernamental o directamente del Gobierno, se considera público.
    • Si ha sido una inversión por parte de un individuo particular que ha trabajado su capital para instaurar la empresa, se considera privado.
  • De acuerdo a su constitución:
    • Si se trata de algo que se puede tocar, ver y sentir, se entiende por algo físico.
    • En cambio, si refieren a cosas que no se pueden ver, ni tocar, ni sentir, como por ejemplo una idea, entonces sería intangible.
  • Dependiendo del tiempo:
    • Cuando se espera conseguir las ganancias en poco tiempo, se refiere a “corto plazo”; es decir, se espera obtener el fruto del trabajo en un año.
    • También se encuentra la posibilidad de encontrar las ganancias a “largo plazo”. Se trata de tomar un tiempo determinado, usualmente de más de dos años, para encontrar la rentabilidad esperada.

Importancia del capital de una empresa

Antes de tomar cualquier decisión, el dueño de la empresa debe conocer qué tipo de estructura de capital desea utilizar, de acuerdo al financiamiento obtenido. La manera en cómo un particular invierte su dinero es conocimiento vital, ya que contribuye con la estructuración del retorno del mismo. Asimismo, desde el punto de vista de la economía, el capital ayuda al crecimiento financiero en un país y, con esto, el desarrollo social de la población.

Como se ha mencionado anteriormente, la utilización principal del capital es buscar la posibilidad de ampliarse mediante la venta de los productos y servicios. Dicho proceso es el que utiliza la empresa para crear público o, en otras palabras, consumidores. Lo cierto es que, si se saben aplicar éstas terminologías, puede verse en un aumento sustancial o simplemente ser parte de una riqueza estancada.

Tipos de capital

Fácilmente se puede entender que el capital es dinero; no obstante, en la aplicación en las finanzas y con fines comerciales, se entiende como una inversión. Ahora bien, tiene divisiones, lo que se supone que son tipos de capital. Desde esta perspectiva podríamos decir que esto tiene un costo, ya que para conseguir éstas divisiones, se debe pagar. Curioso, ¿no?

Capital social

En primer lugar encontramos al “capital social”. No es más que el valor existente entre la empresa y las sociedades; es decir, se trata de la garantía que brinda el dueño a terceros. En el balance contable queda representado como las aportaciones que otorgan los socios cuando se está constituyendo la compañía. Únicamente se dan cuando se está iniciando la construcción y en el momento que se desea llevar a cabo una ampliación de los activos. No siempre consiste en dinero, sino en instrumentos que puedan servir en alguna ocasión.

Capital ajeno

En segundo lugar está el “capital ajeno”. Consiste, prácticamente, en el capital obtenido mediante una deuda. Se comporta como el préstamo solicitado a alguna institución, pública o privada, para poder contar con la liquidez necesaria en el momento de constituir la empresa. Para conseguirlo, es necesario que el particular, o si ya está operando a nombre de la entidad, no posea deudas en otras instituciones, lo que significa que su historial crediticio debe estar limpio.

Capital de trabajo

Por otro lado se tiene el “capital de trabajo”. Está expresada por la cantidad de recursos que necesita una empresa para llevar a cabo sus actividades de fabricación, administración o cualquier otro requerimiento. De aquí surge el balance entre los activos y pasivos de la compañía, ya que por medio del trabajo es que se obtendrá la liquidez necesaria para las ganancias y solventar las deudas. Éste suele ser uno de los más importantes dentro de una empresa.

Capital de negociación

Finalmente, el capital de negociación se utilizado para la compra y venta de mercancías; es decir, dinero que la empresa puede tener circulando para conseguir ganancias de distintas maneras. Éste capital suele ser dirigido a personas u otras empresas que brinden beneficios para darle un uso exitoso consiguiendo mediante negociaciones un porcentaje ideal. Cabe destacar que, el propietario debe ser cuidadoso al momento de seleccionar su capital de negociación. No puede permitir que la empresa quede sin fondos.

Ley de Sociedades de Capital

En España, se ha establecido la Ley de Sociedades de Capital, la cual funciona como regulador de las sociedades de capital. Así como en España se conoce este texto legislativo, en los demás países del mundo también se conocen métodos de regulación para que las empresas operen bajo normas específicas elegidas para el bien común.

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